Sparky, gato naranja y blanco, sentado en el patio mirando a la cámara

Sparky

2014 — 2025

3.888 días juntos

Once navidades. Y en todas estuvo.

Quién fue

No fue un gato cualquiera

Llegó en 2014 sin que nadie lo invitara. Se metió por el patio, se sentó en la puerta de la cocina y esperó. No maulló ni una vez: solo esperó, como si ya supiera que esta iba a ser su casa y solo faltara que nosotros nos enteráramos.

Era naranja y blanco, con la cara partida en dos colores y esa costumbre de sentarse en el escritorio justo encima del teclado. Dormía en la cama, entre los dos, sin pedir permiso. Se subía a la mesa del jardín a mirar el pasto durante horas. Y cuando llegaba visita, era el primero en salir a ver quién era.

Once años. Once navidades con sus cuernitos puestos aguantando la foto. Once años de encontrárnoslo en el sitio más incómodo de la casa, siempre justo donde íbamos a pasar.

Su vida

Del 18 de octubre de 2014
al 10 de junio de 2025

  • 2014Llegó solo

    Apareció en el patio una tarde de octubre y ya no se fue.

  • 2016Se adueñó del escritorio

    Descubrió que el teclado era el punto más caliente de la casa.

  • 2019El hermano

    Llegó el gato negro y a Sparky le tocó compartir la cama. Aguantó.

  • 2024La última navidad

    Con los cuernitos, otra vez. Aguantó la foto, otra vez.

  • 2025Se despidió

    En su casa, con los suyos, sin dolor.

Su ficha

Las cosas que solo sabe su familia

Sparky · 2014 — 2025

Cómo le decíamos
Gordo
Llegó
Solo, por el patio
Su lugar
Encima del teclado
Dormía
En la cama, entre los dos
Su manía
Sentarse justo donde íbamos a pasar
Lo que más le gustaba
Mirar el pasto desde la mesa del jardín
Su color
Naranja y blanco, la cara partida en dos
Quien más lo quería
Todos decían que ellos

Sus fotos

Tócalas para verlas grandes

Sparky en brazos de la pareja, los tres juntos en el sofá
Sparky en el carro, en brazos, mirando a la cámara
Sparky durmiendo en la cama junto al gato negro
Sparky sentado en el mueble del salón, junto a los libros y el equipo de música
Sparky asomado desde una caja de cartón en el jardín
Sparky con cuernitos de navidad, con la familia, frente al árbol
Sparky sobre la mesa del jardín mientras alguien trabaja a su lado con el portátil
Sparky caminando por el jardín, de espaldas, sobre la grava
Sparky en el jardín, con la pareja agachada a su lado
Sparky envuelto en una manta blanca, con la lengua fuera

Su carta

Lo que le queremos decir

Sparky:

Nunca supiste tu nombre completo, pero sabías exactamente quiénes éramos nosotros. Nos esperabas en la puerta sin haber aprendido a hacerlo, te subías a la cama sin haber pedido permiso, y te ponías encima del computador justo cuando había trabajo que hacer. Nada de eso lo enseñamos. Todo eso lo trajiste tú.

Gracias por haber escogido este patio entre todos los patios de la cuadra. Gracias por las once navidades y por haber aguantado los cuernitos sin quejarte. Gracias por hacerle espacio al negro cuando llegó, aunque no te preguntamos.

La casa suena distinto ahora. Pero cada vez que alguien escanee esto, vas a volver a estar aquí un rato.

Nos vemos, gordo.

Su familia

Los suyos

Lo que dicen de él

Se sentaba encima del teclado justo cuando yo tenía que entregar algo. Nunca fue casualidad.

Roberto

Fue el primer gato que me hizo entender por qué la gente llora por un animal.

Su tía

Cada vez que llegaba a la casa salía a la puerta. Todas las veces. Once años.

Su familia

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Para tener en casa

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¿Quién más lo quería?

Mucha gente lo conoció y no supo que se fue. La vecina que le daba comida, el veterinario, los primos. Mándales esto: es la forma amable de contarlo, y la forma de que ellos también lo recuerden.

Tarjeta para compartir el recuerdo de Sparky

La primera va para Instagram y Facebook. La segunda para historias, Reels y TikTok.

Por qué esto no es un álbum de fotos

Un álbum lo abres tú. Esto lo abre cualquiera.

  • Vive fuera de tu teléfono Las fotos de tu celular están detrás de tu clave. Esto se abre desde un código pegado en su urna: lo escanea tu mamá, tu hijo, el veterinario que lo atendió once años.
  • No se muere contigo Una cuenta se cierra, un teléfono se pierde, la nube se llena. Una dirección en internet sigue ahí.
  • Lo escribió alguien que lo conoció Ningún algoritmo sabe que se sentaba encima del teclado justo cuando había trabajo que entregar. Eso solo lo sabe su familia, y aquí quedó escrito.
  • Los demás también pueden hablar Tu galería solo la llenas tú. Aquí puede escribir cualquiera que lo quiso.